SADISMO.

Podemos decir que una persona tiene actitudes sádicas en su vida íntima cuando experimenta algún grado de placer al causar dolor físico o psicológico a su compañera o compañero sexual.

Esta parafilia implica sentir gratificación sexual ante el hecho de humillar, ejercer dominación y torturar a otra persona de forma no simulada.

Las prácticas sadomasoquistas son de las más comunes y requieren que se realicen de forma consensuada y de acuerdo al grado de intensidad que los que las realizan acordan con anterioridad.

Entre los escenarios más comunes se encuentran flagelar las nalgas y espalda de la víctima, atar con cuerdas o bondage y tortura de pezones y genitales.

Por lo general la persona con conductas sádicas puede llevar a cabo sus particulares prácticas de dominio y control (infringiendo algún tipo de dolor) con personas que estén al tanto de las mismas y las consientan sin problema, porque disfrutan de ellas. Las parejas compatibles sexualmente no tienen problemas con esta circunstancia. Pero en otros casos, este acuerdo no se da, o se da en desigualdad de condiciones.

conductas típicas del sadismo

El lenguaje: El lenguaje soez consiste en verbalizar palabras groseras hacia nuestra pareja sexual, que pueden hacerle sentir un grado de humillación.

Las nalgadas: Una de las conductas más características y comunes del sadismo son las nalgadas. Estas no suelen verse propiamente como un maltrato, sino como una muestra de juego entre la pareja, a pesar de que en un estricto sentido sí conforman una agresión física, por mínima que esta sea, más allá de las consideraciones morales sobre si en cierto contexto son adecuadas.

Tirar del cabello: Otra de las conductas más habituales del sadismo en el sexo es el hecho de tirar del cabello de la pareja mientras se mantienen relaciones sexuales, o algún tipo de contacto íntimo.

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